Un estabilizador automático de voltaje (AVR) monitorea continuamente la tensión de entrada mediante un circuito de control electrónico. Al detectar una variación frente al voltaje nominal, activa un sistema de conmutación por servomotor o tiristores/triacs que ajusta las tomas del transformador interno, corrigiendo la tensión en milisegundos para entregar un voltaje estable e ininterrumpido a la carga.











